Creo firmemente que sí.
Durante años he defendido una idea sencilla, pero fundamental: comunicar es poner en común. Y este caso lo demuestra.
Piura enfrentaba un problema concreto: la necesidad de intervenir preventivamente un tramo crítico del río ante los riesgos asociados al Fenómeno El Niño. La solución requería recursos, capacidades técnicas y, sobre todo, articulación.
Y aquí ocurrió algo que pocas veces se visibiliza cuando hablamos del trabajo de una Dirección de Comunicaciones.
Cuando tuve la oportunidad de dirigir la Oficina de Comunicaciones de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), identificamos la posibilidad de articular con el sector privado y nos pusimos en contacto con el equipo de Comunicaciones de la Fundación Romero.
Ese fue el punto de partida.
Desde las propias áreas de comunicación se estableció el primer vínculo, se puso en común el problema y comenzó a construirse una relación que posteriormente involucraría a las áreas técnicas y administrativas de ambas organizaciones.
La comunicación hizo así lo que históricamente también han hecho las Relaciones Públicas: conectar públicos, construir relaciones y generar espacios de entendimiento alrededor de objetivos comunes.
Lo que comenzó en dos áreas de comunicación, se convirtió en un convenio entre la Fundación Romero y la ANA.
El sector privado comprometió más de S/7 millones en combustible para contribuir a la operación de maquinaria destinada a la limpieza y descolmatación del río Piura.
Pero ¿dónde estuvo la comunicación?
Mucho antes de la nota de prensa, la fotografía, el video o la cobertura mediática.
- – Estuvo en identificar al stakeholder.
- – En establecer el contacto.
- – En construir la relación.
- – En poner el problema en común.
Y en generar las condiciones para que actores con capacidades diferentes pudieran encontrarse alrededor de un mismo objetivo.
Eso es también ejercer las Relaciones Públicas desde una dimensión estratégica.
Como plantean Marschlich e Ingenhoff (2021), las Relaciones Públicas pueden contribuir a generar capital social mediante la interacción y el desarrollo de relaciones con los stakeholders.
Y eso fue precisamente lo que ocurrió en este caso.
Primero estuvo la conexión. Luego la relación. Después llegaron las áreas técnicas, los recursos, el convenio y finalmente la intervención, en un evento de magnitud presidencial.
Por eso considero que una Dirección de Comunicaciones debe ocupar un papel asesor, estratégico y cercano a la toma de decisiones dentro de una organización.
Porque el DIRCOM no debería limitarse a comunicar las soluciones que otros construyen. También, puede articular voluntades y contribuir a que esas soluciones ocurran.
Y allí está uno de los grandes retos del DIRCOM contemporáneo: No solamente contar lo que una organización hace, sino ayudar a que las cosas sucedan.